Las reglas
deportivas fueron adaptadas al contexto del teatro de la improvisación;
los equipos competirían para ganar puntos asignados por jueces, y
el público sería invitado a vitorear las buenas escenas y
cuestionar las decisiones de los jueces.
A través de Theatresports, las ideas de Johnstone influenciaron (directa
o indirectamente) a la gran mayoría de los grupos de improvisación.
Keith
Johnstone comenzó a formular sus teorías sobre la creatividad
y espontaneidad mientras crecía en Inglaterra, y luego las integró
a su cátedra en la Universidad de Calgary (Canadá). El sentía
que el teatro se había vuelto pretencioso, razón por la cual
el hombre común no asistía a las funciones. Johnstone quería
atraer al hombre que iba a encuentros de boxeo o partidos de fútbol,
el mismo público para el que Shakespeare había escrito siglos
antes. En los años sesenta dirigía una compañía
teatral en Londres con la que observó que los ensayos, utilizando
técnicas de improvisación, eran más divertidos que
las propias funciones. Comienza a desarrollar espectáculos donde
todo era improvisado. Johnstone decidió que sería una buena
idea combinar elementos del teatro con los del deporte, creando el Theatresports.